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Orden de la Serpiente comprende y reconoce el importante valor de los pactos o compromisos personales con los Dioses, pasos fundamentales y trascendentales en la evolución física, mental, emocional, espiritual y financiera de todo Iniciado en la filosofía enkista.

Aunque cargada hoy de muchas connotaciones oscuras y negativas, la palabra pacto ninguna referencia hace dentro de nuestra Orden a invocaciones a demonios, a prácticas de magia negra, brujería o satanismo o a sumisiones voluntaria frente a dioses negativos. Por el contrario, un pacto es considerado un acto de perfección, de iluminación y de crecimiento, un salto de plenitud no solo hacia nuestra relación con los Dioses sino también hacia una vida en equilibrio.

El ocultismo, desde muy temprano, ha sufrido embistes, tergiversaciones y manipulaciones malintencionadas que han procurado desviar al buscador real y apartarlo del camino de la ciencia, la magia y del despertar espiritual.

Un compromiso con los Dioses enkistas no representa ningún peligro ni para el iniciado ni para su familia, por el contrario, se convierten él y los suyos en receptores de abundancia, de salud, de bienestar, de vida y de inmortalidad.

Los Dioses enkistas no son demonios, no son seres deformes ni horribles ni sus intenciones van en contra del bienestar de la humanidad. Ellos nos crearon, nos dieron vida, nos dotaron de conciencia, de conocimiento y nos otorgaron el maravilloso don de la divinidad. Unirse a ellos es unirse a la fuente misma de la existencia.

No perciba a los Dioses como demonios ligados al mal, a la oscuridad o al infierno. Tampoco los asocie a prácticas perversas como el satanismo, el luciferismo o el sistema Illuminati convencional. Sus nombres han sido mancillados, corrompidos y ridiculizados, Orden de la Serpiente y sus Iniciados trabajan a nivel mundial en pos de su reivindicación.